En los 20 años que lleva gestionando su centro de acogida de felinos, Joe Taft asegura que ha tratado con muchos estadounidenses que no tenían ni idea de lo que suponía tener un tigre en el patio de su casa.

“Aquí acogemos tigres que han matado a gente”, cuenta vía telefónica desde el centro en Indiana. “Algunos han matado a los propios hijos de su exdueño”.

Taft, de 66 años, explica que estas tragedias se producen porque tener un tigre en Estados Unidos está al alcance de cualquiera: “Por menos de US$1.000 se pueden comprar en subastas online y otros sitios web”.

Esta facilidad para comprar animales salvajes y la falta de normas preocupan estos días en EE.UU., después de que un hombre del estado de Ohio liberara a más de 50 animales salvajes que guardaba en su propiedad de 29 hectáreas.

La policía mató a la mayoría de los animales, entre ellos leones, tigres y osos, ante el riesgo de que pudieran atacar a alguno de los alrededor de 25.000 residentes de Zanesville.

Tras aquel incidente, algunos medios de comunicación han lanzado una pregunta que inquieta a muchos estadounidenses: ¿Podría mi vecino tener un tigre en su patio?

Nacidos en EE.UU.

En EE.UU. hay 5.000 tigres en cautividad, más que los 3.200 que hay en libertad en el resto del mundo, según estima la ONG World Wildlife Fund (WWF). Menos del 5% de estos se encuentran en zoológicos.

A diferencia de lo que ocurre con reptiles o aves, los tigres no entran de contrabando en EE.UU., sino que nacen y se crían en las propiedades privadas, según los expertos.

La idoneidad de los tigres para ser criados en cautividad, en contraste con otros felinos, explica que el número de estos enjaulados en EE.UU. sea tan alto.

En muchos estados, es posible tener un tigre en una propiedad sin que sea obligatorio dar cuenta de ello a las autoridades locales o a los vecinos. Según WWF, en algunos estados es más fácil comprar un tigre que un perro de un centro de acogida de animales.

Algunos sitios de internet, como ofrecen el envío a casa de una tigresa de cinco meses por US$13.400.

BBC Mundo intentó contactar este lunes con los dueños de este negocio en la dirección de correo electrónico que aparece en el sitio web, pero no obtuvo respuesta.

Tampoco contestaron los responsables de la guía Animal Finder, un catálogo impreso mensual que según los conocedores del negocio es el principal medio para comprar un animal salvaje en EE.UU.

Gratis

El centro de acogida de Indiana gestionado por Joe Taft no se dedica a la compra o venta de felinos. Da cobijo a 240 felinos, en la mayoría abandonados o entregados por sus dueños.

Pero según activistas de los animales, es posible conseguir gratuitamente un tigre en otros centros o de manos de otros propietarios, que no pueden permitirse su caro mantenimiento, de hasta US$7.000 al año.

“Hay tantos tigres criados en cautividad y tanta gente que se da cuenta de lo caro que es mantenerlos y lo peligrosos que son que se deshacen de ellos”, afirma a BBC Mundo Camilla Calamandrei, autora del documental The Tiger Next Door (El tigre de la casa de al lado).

Su documental cuenta la historia de Dennis Hill, un hombre de Indiana que llegó a tener 24 tigres, 6 leopardos, 3 osos y un puma, y al que el gobierno le retiró la licencia.

Los activistas señalan que ante la abundancia de tigres, su precio ha caído mucho con respecto a hace unos años.

Varias ONG llevan años pidiendo al gobierno de Estados Unidos que prohíba la propiedad privada de tigres y otros animales salvajes.

La propiedad doméstica de tigres está permitida en 21 estados, según WWF. En ocho -uno de ellos Ohio- no existe ninguna norma de control.

Ante la preocupación surgida tras la liberación de los animales salvajes, el gobernador de Ohio, el republicano John Kasich, decretó el viernes medidas temporales para controlar las subastas de animales y prometió sanciones y medidas de vigilancia.

Los expertos citan esta ausencia de normas como una de las causas de que en EE.UU. haya sido popular la propiedad doméstica de tigres, pero también hablan de una singular mentalidad estadounidense.

Calamandrei menciona la dificultad de controlar un territorio tan vasto y también de la ardua defensa de la soberanía individual tradicional en EE.UU.

A ese espíritu apeló este viernes en el diario USA TodayZuzana Kukol, presidenta de Rexano, una asociación que promueve la propiedad responsable de animales exóticos.

“Si tenemos libertad para elegir qué auto comprar, dónde vivir o qué animal doméstico comprar”, planteó Kukol, “¿por qué no podríamos tener esa misma libertad para elegir qué especies de animales exóticos queremos comprar o amar?”.

Fuente: Terra

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