Investigadores locales descubrieron cuál es la sustancia que contienen sus huevos y que les permite defenderse de los predadores
Aunque la principal función de las proteínas de los huevos es en general suministrar nutrientes a los embriones en desarrollo, en el caso del caracol de río (Pomacea canaliculata) cumplirían además un novedoso rol: proteger a la especie de sus predadores naturales. Así lo explica una investigación desarrollada por científicos del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de La Plata (INIBIOLP) que detectó propiedades antidigestivas y neurotóxicas en ellas.

“Los huevos de la mayoría de los animales están sujetos a una intensa depredación; el motivo es evidente: su alto valor nutritivo representa para el depredador un excelente blanco de ataque. Entre las pocas excepciones están los huevos del caracol de río, que las hembras depositan fuera del agua y que, a pesar de ofrecer grandes cantidades de azúcar y proteínas de reserva, tienen sólo un depredador: la hormiga Solenopsis geminata”, explicó el doctor Horacio Heras, autor principal del estudio.

Al indagar sobre ese fenómeno, Heras y su equipo, compuesto por investigadores del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata, demostraron que una proteína presente en los huevos de la especie, además de conferirles el clásico color rosado, representa una amenaza para sus predadores.

“Es sabido que las coloraciones brillantes en la naturaleza son en general señales de advertencia de que el organismo tiene algún tipo de defensa. En el caso de ovorubina no sólo brinda color, sino que al mismo tiempo participa de las defensa como inhibidor de las proteasas (enzimas) digestivas. En suma, hace que los depredadores no puedan digerir apropiadamente esa comida, y al ser indigerible no les aporta ningún alimento, por lo que probablemente aprendan a no consumirlos”, señaló científico.

Pero Heras, quien dirige el grupo de bioquímica comparada del INIBIOLP, demostró además que otra proteína presente en los huevos de esos caracoles es neurotóxica y capaz de producir un efecto letal sobre ranas y roedores.

“Tras inyectar diversas proteínas del huevo en ratones descubrimos que la proteína PV2 causaba su muerte en un plazo de entre treinta y cuarenta horas. La PV2 es el único componente letalmente tóxico del huevo en dosis semejantes a las que son letales algunos venenos de serpiente”, dijo.

APLICACIONES

Además de descifrar un novedoso mecanismo de defensa más propio del reino vegetal que el animal, el trabajo de los investigadores platenses podría abrir nuevas perspectivas para el control de una plaga que provoca pérdidas millonarias en el sector agropecuario de muchos países. Y es que si bien el caracol de río es endémico de Sudamérica, hoy se encuentra en fuerte expansión en Asia y Norteamérica causando desastres en arrozales y otros cultivos.

“Dado que el desarrollo embrionario es habitualmente el momento más sensible del ciclo vital de las especies, el conocimiento de las proteínas que nutren y defienden al huevo podría ser particularmente útil para el diseño de herramientas moleculares que controlen a esta especie; es decir, constituyen un buen blanco de ataque en las regiones donde es plaga”, aseguró Heras.

Del estudio participaron también los doctores Marcos Dreón, investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires y Santiago Ituarte, becario del CONICET; la tesista María Frassa y el doctor Marcelo Ceolín del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas; y la doctora Patricia Fernández de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP, entre otros.

Fuente: Quilmes presente

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